jueves, 24 de septiembre de 2009

MARCO TEÓRICO PARA PRE-PROYECTO SOBRE EMPRESAS RECUPERADAS POR LOS TRABAJADORES (ERT)

MARCO TEÓRICO PARA PRE-PROYECTO SOBRE EMPRESAS RECUPERADAS POR LOS TRABAJADORES (ERT)


INTRODUCCIÓN


El proceso de recuperación de empresas en la Argentina puede analizarse desde tres niveles.

Desde el punto de vista relativo al contexto mundial de la producción tanto nacional como internacional, al sistema socioeconómico, etc. Las relaciones a ese nivel pueden ayudarnos a contextualizar el proceso. A indagar acerca del origen de este proceso.

Desde un análisis más acotado la atención en las instituciones, los grupos organizados, los individuos funcionando como “colectivos”. En este nivel analizamos empresas, fábricas, universidades, asambleas barriales, etc.

En el tercer nivel, microsocial, al que vamos a referirnos en esta actividad de práctica de metodología en la cátedra, observamos las acciones, las actitudes, las informaciones provenientes de los individuos que integran el colectivo “empresa recuperada”


Varios autores coinciden en argumentar que el contexto en el cual se desarrollan las empresas recuperadas en latinoamérica es el de la crisis del capitalismo1; otros enfatizan el contexto de crisis del modelo neoliberal.2

Para los primeros, el proceso de recuperación de empresas por los trabajadores podría caracterizarse como un fenómeno potencial para el cambio de sistema. Para los otros, un fenómeno potencial de mejora del funcionamiento del sistema.


No ahondaremos aquí en identificar si es o no una crisis estructural del sistema. Como planteamos al inicio nuestro análisis no se referirá a este nivel.

Optamos por indagar en las opiniones de los trabajadores de estas empresas. Observaremos el tipo de conflicto suscitado desde los inicios del proceso, la presencia de la empatía de cada trabajador individual con las necesidades del grupo y de las personas individuales. Esta empatía es un indicador de la posibilidad de solidaridad interna y externa a la empresa. Por otro lado la no censura de la opinión individual, la participación en la toma de las decisiones y el acatamiento a las decisiones grupales nos darían una pauta acerca de la libertad y el compromiso individual en el proceso social.

Los términos como por ejemplo “democracia”, “igualdad”, “empresa”, “libertad” están cargados de significados en el marco de la lucha entre las posturas a favor o en contra del capitalismo. Preferimos sacarlas del marco de ese debate. Romper con la noción de que lo individual es “capitalista” y lo social es “anticapitalista”. Los niveles individual y social de un ser humano están entrelazados y no son buenos ni malos en sí. Son históricos.


CONTEXTO MACROSOCIAL


El proceso de recuperación de fábricas no es nuevo en Argentina pero se acentúa hacia el año 2000, registrándose entre esa fecha y el 2003 casi la mitad del total de las recuperaciones documentadas, incluyendo también empresas con escasa experiencia sindical. Este desarrollo se da en un marco de una insurrección espontánea (Iñigo Carrera: 2003) que comienza hacia finales de 2001 y que se extiende a lo largo de todo el año 2002.


Entre los datos de contexto de este fenómeno los datos obtenidos por la EPH (Encuesta Permanente de Hogares) realizada periódicamente por el INDEC revelan un aumento de la desigualdad en la distribución de la riqueza.3 La situación de indigencia en aumento fue acompañada además por la ausencia de políticas públicas para contener situaciones de vulnerabilidad social.4

Es necesario distinguir aquí las diferencias del proceso histórico de recuperación de fábricas en Argentina. Fajn (2003: 45), plantea que la toma de fábricas ha sido una práctica utilizada en Argentina desde los años ‘60. En un principio, la estrategia de recuperación, concepto acuñado por el autor para referirse a la totalidad de acciones realizadas con miras a la recuperación de la empresa, fue ofensiva, llevada a cabo con claros basamentos ideológicos por un proletariado con alta estabilidad laboral y fuerte militancia gremial. A partir de los años ‘90, aparece el denominado “nuevo movimiento de recuperación”, caracterizado por ser una estrategia defensiva casi desesperada, de conservación del puesto de trabajo. Ya hacia fines de esa década, pueden verse las primeras empresas que, para hacer frente a situaciones de crisis o pedidos de quiebra, son tomadas por los trabajadores para su recuperación.


Las empresas se estructuran a partir de algunas organizaciones de referencia. Se planteó y está actualmente como un posible causal de conflicto interno la discusión acerca de optar por una forma cooperativa o bregar por la estatización bajo control obrero.

Existen dos grandes agrupaciones: el Movimiento Nacional de Fábricas Recuperadas (MNFR) y el Movimiento Nacional de Empresas Recuperadas (MNER), Movimientos que en la actualidad nuclean a la mayor parte de las empresas (34% respectivamente).

También, un número menor de empresas se referencian en otras organizaciones tales como

FECOOTRA (8%) y FENCOOTER (1%).6


Los apoyos recibidos por las empresas recuperadas, tanto en el momento de la recuperación como en la puesta en marcha de las empresas fueron variados.

En el momento de la recuperación el apoyo provino especialmente de otras empresas recuperadas y de los movimientos sociales (asambleas barriales, por ejemplo).

Uno de los protagonistas señala: “Los sindicatos, a pesar de todo, han contribuido en forma decisiva en algunos casos a la supervivencia de algunas ERT, y a medida que avanza el proceso, por lo menos en algunos gremios, su resistencia inicial parece ir quebrándose. El Estado, por su parte, aparece fraccionado en numerosas y diferentes instancias muy relacionadas con el impacto que cada caso pueda tener en la opinión pública, y su participación librada a veces a la iniciativa de un funcionario o a la capacidad de presión y negociación de los trabajadores”7

El apoyo estatal a las empresas recuperadas se refiere a diversas medidas legislativas, judiciales y económicas. Nos referimos a la legislación cooperativa y la Ley de quiebras, las decisiones judiciales, la política de subsidios a PyMEs y a cooperativas.

Uno de los trabajadores apunta a que “El problema no es la ausencia absoluta de política estatal, sino la escasa coherencia de esta. La falta de una legislación apropiada y coherente provoca, entre otras cosas, que los jueces tengan una excesiva libertad de acción e interpretación, que los puede llevar desde beneficiar a los trabajadores (en los menos de los casos) hasta actuar como testaferros de las patronales o de los interesados en los bienes de la empresa en cuestión, o mandar desalojos en cualquier circunstancia sin tener en cuenta la voz de los perjudicados”8

El 46% de las Empresas Recuperadas por los Trabajadores que fue decisiva en algunos casos para iniciar el proceso de recuperación o para sustentarlo aunque en general los montos no han sido demasiado altos y a veces hubo trabas tanto políticas como burocráticas.9


Los trabajadores en este proceso obtienen de hecho la propiedad de los medios de producción. El control de la empresa individual por parte de los obreros no hace más que devolverle a los propios trabajadores la personificación de la coacción que antes estaba en manos del empresario individual, en este caso bajo la forma de la autocoacción. Como ocurría cuando se encargaba directamente al empresario de la coacción, la misma se le impone ineludiblemente a los obreros a través de la competencia con el resto de los capitales individuales de la sociedad.

Analíticamente distinguimos entre la coacción que se ejerce “desde adentro” de la unidad productiva, en el ámbito de la producción, y la coacción que se ejerce “por fuera”, en el ámbito de la competencia.

Es en este contexto en el que los trabajadores individuales deciden y se comprometen con la recuperación de las empresas.


SITUACIÓN A NIVEL DE LOS TRABAJADORES


Vamos a observar la situación de las empresas recuperadas a partir de las opiniones de los trabajadores10. Los temas sobre los cuales nos interesa su opinión se refiere a una mirada sobre:

1.El tipo y la forma de organización interna de la empresa.

2.La identidad del trabajador de la fábrica recuperada a través de la indagación sobre el significado del término “trabajo”.

3.La relación con el mundo externo (escuela, sindicato, Estado, gobierno, barrio, medios de comunicación masiva)

4.Conflictividad interna o experiencias de conflictividad interna (toma de decisiones, en la relación con los pares, en la distribución de jerarquías, en la asignación de tareas, en las distintas áreas de la empresa, en la remuneración, en la capacitación, en las expectativas de futuro)11

Nos interesará entonces conocer las dificultades que enfrentan los trabajadores actualmente y si tales dificultades han cambiado con respecto al pasado. También les consultaremos sobre las expectativas futuras tanto personales como de la empresa.

Nos interesa indagar cómo es el día a día dentro y fuera de la empresa; cómo esta cotidianeidad se ha modificado con el decorrer de los años; la presencia de conflictos internos derivados de diferencias de actitud entre los trabajadores y/o de los problemas de involucramiento y las distintas capacidades productivas de cada uno; cómo ven las relaciones de poder internas y externas a la empresa y las modalidades personales referidas a modalidades anteriores a la recuperación.

Otro interrogante que nos interesa responder es cuánto hay de denuncia en estas recuperaciones y cuánto de tener trabajo y salario.

En el ámbito laboral nos interesa conocer cómo se dio la polivalencia: el aprender nuevos saberes y las rotaciones en los puestos de trabajo.

Otros temas importantes a indagar se refieren a la comunicación interna; cómo se ha modificado desde el inicio de la recuperación hasta el día de hoy.

Como dijimos en un inicio no nos ocuparemos en este momento en respondernos a las preguntas sobre el origen de este proceso de recuperación de empresas sino de escuchar a los protagonistas sobre un eje que nos entusiasma que es la posibilidad real del desarrollo de la solidaridad.12

Quedará para otra experiencia de investigación relacionar los tres niveles de análisis.


Bibliografía

-Las empresas recuperadas en Argentina. Informe del segundo relevamiento del Programa Facultad Abierta

Programa Facultad Abierta y Programa UBACyT de Urgencia Social “Programa interdisciplinario de transferencia científico-tecnológica con empresas recuperadas por su trabajadores”, Secretaría de Extensión Universitaria, Facultad de Filosofía y Letras, UBA, 2005.

-Alberto L. Bialakowsky1, José M. Grima, Constanza Zelaschi, María I. Costa2 y Oracio Campos. “Identidad y conflictos entre trabajadores en empresas autogestionadas. la recuperación del método” Ponencia 7° Congreso Nacional de Estudios del Trabajo ASET Asociación Argentina de Especialistas de Estudios del Trabajo. Facultad de Ciencias Económicas de la UBA. Agosto, 10-12 de 2005, Buenos Aires.

- Fernández Álvarez, M.I. "Sentidos asociados al trabajo y procesos de construcción identitaria en torno a las ocupaciones y recuperaciones de fábricas de la Ciudad de Buenos Aires: un análisis a partir de un caso en particular", en Battistini, O. (comp.), El trabajo frente al espejo. (Buenos Aires: Prometeo 2004-Gaiger, Luiz Inácio; La solidaridad como una alternativa económica para los pobres; CIRIEC- España, Revista de economía pública, social y cooperativa, nº 31, junio 1999, pp. 187-205

- Novaes, H; Dagnino, Renato. “El proceso de adecuación socio-técnica en las fábricas recuperadas: algunas generalizaciones a partir de visitas a ocho empresas” CAYAPA año/volumen. 6 número 012 CIRIEC- Venezuela. (2006) p.249-271.

- Rebón,Julián. “Trabajando sin patrón Las empresas recuperadas y la producción” Documento de Trabajo nº 44. Instituto de Investigaciones Gino Germani. Facultad de Ciencias Sociales. UBA. Argentina. (2005)

- Dal Ri, N. M.; VIEITEZ, C. G. Trabajo Asociado: Gestión democrática y cambio social. UNESP, Brasil (2001) p. 119-126